La ciudad de
Riccione está verdaderamente hecha a medida del hombre y de los congresos, siendo todo, pero propiamente todo, alzanzable andando por el
Palacio de Congresos. A Riccione se puede llegar fácilmente por cualquier destino nacional e internacional ya que está
conectada de manera óptima a la red de autopistas y a cuatro aeropuertos internacionales.
La ciudad consta de una una
dotación receptiva entre las más amplias de Europa, que por calidad de los servicios y cantidad de ofertas no tiene igual y tiene una tradición gastronómica bien arraigada pero, al mismo tiempo, abierta a la experimentación, proponiendo restaurantes heterogéneos y exacta.
Riccione desde siempre es la ciudad que
anticipa las nuevas tendencias y la exclusividad de sus boutiques representa de la mejor manera este talento. Quien viene a Riccione por trabajo tiene innumerables posibilidades de diversión que van desde la visita a los parques temáticos
Oltremare e
Imax, a la
vida nocturna de una localidad famosa en todo el mundo por sus locales y sus discotecas, al concederse momentos de bienestar y relax en el
centro termal de la ciudad, a la posibilidad de hacer cualquier tipo de actividad deportiva, a descubrir las tradiciones del
interior repleto de sugerencias o el
arte, la
historia y la
cultura de un territorio todavía poco conocido pero con mucho que ofrecer.
En resumen,
Riccione es una ciudad de clima templado, llena de parques urbanos. No es una coincidencia que sea llamada como la
Perla Verde del Adriático.Es ideal para revitalizar cuerpo y mente antes,
durante y despues del
congreso.